Esta entrada ha sido, para mí, sorprendente. Sabéis que hay infinidad de blogs, y que para que haya un buen blog, tiene que haber una buena idea. Hay ideas malas, manidas, buenas o muy buenas, y hay ideas que son como el ave fénix. Eso es lo que le pasa a mi idea del blog, que de las cenizas -mirad la fecha de la primera entrada- va a surgir algo mejor. Más que buscar libros que ir sugiriendo, voy a escribiros de lo que leo, y de lo que he leído, claro. Y es que acabo de terminar esta obra de teatro, y creo que merece la pena que le dedique unas líneas. Viviendo en Jerez, he tenido que escuchar mil veces hablar de José María Pemán, y he tratado a -una minúsucula- parte de la familia. Cuando la gente se refiere a él, lo hace como si hubiera sido un ser excepcional. Por eso tenía la espinita de no haber leído nada suyo. Mi madre, en casa, tenía un ejemplar de "El divino impaciente" (creo), y guardo el recuerdo de que se refería a ella como una obra muy buena. Todo lo ante...